Todos te discriminan.
Te deploran, te odian.
Dicen que hacés mal, que no hacés bien, que hacés mal.
Yo te quiero mucho, querida.
Rubia, cremosa, rizada.
Te calientas tan fácilmente, tan fácilmente.
Y sin embargo cambias de humores, de gustos.
Yo te reivindico, sopa china.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario